Esta mañana, cuando me desperté, pensé que era domingo.
Dí vueltas en la cama, disfrutando del momento, mientras decidía que saldría a caminar por la costa de la bahía y que después no haría nada, pero nada de nada.
Sin embargo, había algo que no encajaba.
Y es que ayer no había sido sábado.
martes, noviembre 30, 2004
domingo, noviembre 28, 2004
Días alegres
Hace unos días me descubrí en el espejo una sonrisa constante, de esas que no se borran de la cara con nada y que van de oreja a oreja.
Yo no quiero sonreir, pero mi sonrisa está todo el día puesta.
Sonrío y sonrío. Hasta en los lugares donde no debo sonreir, sonrío.
He probado hasta lo imaginable para doblegar a mi sonrisa: lavandina, soda cáustica, llorar un poco. No hay caso.
Es una sonrisa invulnerable.
Una sonrisa que todo lo puede, menos lo imposible.
Y a lo mejor sólo de eso se ríe.
Yo no quiero sonreir, pero mi sonrisa está todo el día puesta.
Sonrío y sonrío. Hasta en los lugares donde no debo sonreir, sonrío.
He probado hasta lo imaginable para doblegar a mi sonrisa: lavandina, soda cáustica, llorar un poco. No hay caso.
Es una sonrisa invulnerable.
Una sonrisa que todo lo puede, menos lo imposible.
Y a lo mejor sólo de eso se ríe.
jueves, noviembre 25, 2004
Esta tarde
ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada
(más de la Pizarnik)
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada
(más de la Pizarnik)
Perfume de mujer
Hoy hubo recolección de ruibarbos.
Así se ven dentro de mi olla, a punto de ser convertidos en dulce.Es tanto el perfume que hay en mi cocina que me ha llegado al alma.
Y es sólo por perderme en este aroma que me gustaría vivir por los siglos de los siglos.
¡Felíz tarde de ruibarbos, Thirthe!!!!!!
¡Felices ruibarbos para todos !!!!!
lunes, noviembre 22, 2004
Bigamia
Mi vecino me adoptó como segunda esposa.
Ahora tiene dos mujeres para discutir o para que lo dejen hablando solo.
Viene tres o cuatro veces diarias para controlar que todo esté bien, que yo haya hecho los trámites del auto para que nos vayamos de vacaciones (juntos), que el perro no pase hambre y que mis hijas anden bien en la escuela. Se ocupa también de que me arreglen la computadora.
Cuando hace asado me pregunta si quiero poner un poco de carne a la parrilla, me invita a correr por el camino al aeropuerto (nunca llego a tiempo) y cuando yo voy de visita a su casa me sirve dos postres y café.
Para mí es una relación perfecta.
Me siento cuidada, pero al mismo tiempo libre como el viento.
Mi vecina agradecida.
Ahora tiene dos mujeres para discutir o para que lo dejen hablando solo.
Viene tres o cuatro veces diarias para controlar que todo esté bien, que yo haya hecho los trámites del auto para que nos vayamos de vacaciones (juntos), que el perro no pase hambre y que mis hijas anden bien en la escuela. Se ocupa también de que me arreglen la computadora.
Cuando hace asado me pregunta si quiero poner un poco de carne a la parrilla, me invita a correr por el camino al aeropuerto (nunca llego a tiempo) y cuando yo voy de visita a su casa me sirve dos postres y café.
Para mí es una relación perfecta.
Me siento cuidada, pero al mismo tiempo libre como el viento.
Mi vecina agradecida.
sábado, noviembre 20, 2004
Balance
Como dijo una poeta muy conocida por mí, este año:
He trabajado a destajo,
he sentido dolores óseos
a eso llama la buena gente
sentar
cabeza
De todas formas sigo pensando que:
Bordear el delirio
desentumece la realidad
Y estoy totalmente segura de que:
No poseo otra historia
que la de sospechar quién soy
Aunque no puedo olvidar que:
Toda planta frondosa
es una planta carnívora.
En las fabulaciones
de
la infancia.
¡Gracias A.L.!
He trabajado a destajo,
he sentido dolores óseos
a eso llama la buena gente
sentar
cabeza
De todas formas sigo pensando que:
Bordear el delirio
desentumece la realidad
Y estoy totalmente segura de que:
No poseo otra historia
que la de sospechar quién soy
Aunque no puedo olvidar que:
Toda planta frondosa
es una planta carnívora.
En las fabulaciones
de
la infancia.
¡Gracias A.L.!
jueves, noviembre 18, 2004
Efímero
Algo muy extraño se percibía en el aire.
Ya se había sentido durante la noche, por lo que algunos en findelmundo no pudimos dormir de corrido. Apenas abrí la puerta creí que entraba en una dimensión desconocida. La calle se veía diferente, desacostumbrada, con esos vapores que fluían desde la tierra. La poca gente con la que me encontré estaba tan confundida como yo.
La vecina, que había salido a sacar el perro, me miró asustada, clavando los ojos oscuros en los míos, no menos sorprendidos, como preguntando y ahora qué: ¿terremotos, ciclones, maremotos, rayos, auroras boreales, maldiciones, mal olor? Busqué mi lista de actividad diaria y me dediqué a tachar lo que no era muy obligatorio y un poco de lo obligatorio también.
Cancelé citas, saludos y recuerdos.
También comencé a buscar una valija que aún no desarmé de las vacaciones pasadas, tratando de hallar algo que me entrase (recuerden que no fumo más). Dejé el café a medio tomar, ya que me hervían los pensamientos y puse la heladera a hacer cubitos. Pensé con tristeza en la última adquisición turística de findelmundo: un enorme castor afelpado que se pasea por la arteria principal con su cola como pala, sacándose fotos con los viajeros y coleccionando dólares y euros. Por último, la curiosidad me llevó al termómetro que hay en la cocina.
¡14,8 º a las siete de la mañana !
Sin pensarlo dos veces volví a salir, esta vez para sacarle al castor su última foto. Recorrí cinco veces su hábitat, es decir la avenida San Martín, entré a un montón de negocios, pregunté por él en las oficinas de Turismo municipal, hasta intenté en el hospital y la veterinaria, por las dudas. Mi búsqueda fue en vano.
Hay cosas que duran tan poco en findelmundo...
Ya se había sentido durante la noche, por lo que algunos en findelmundo no pudimos dormir de corrido. Apenas abrí la puerta creí que entraba en una dimensión desconocida. La calle se veía diferente, desacostumbrada, con esos vapores que fluían desde la tierra. La poca gente con la que me encontré estaba tan confundida como yo.
La vecina, que había salido a sacar el perro, me miró asustada, clavando los ojos oscuros en los míos, no menos sorprendidos, como preguntando y ahora qué: ¿terremotos, ciclones, maremotos, rayos, auroras boreales, maldiciones, mal olor? Busqué mi lista de actividad diaria y me dediqué a tachar lo que no era muy obligatorio y un poco de lo obligatorio también.
Cancelé citas, saludos y recuerdos.
También comencé a buscar una valija que aún no desarmé de las vacaciones pasadas, tratando de hallar algo que me entrase (recuerden que no fumo más). Dejé el café a medio tomar, ya que me hervían los pensamientos y puse la heladera a hacer cubitos. Pensé con tristeza en la última adquisición turística de findelmundo: un enorme castor afelpado que se pasea por la arteria principal con su cola como pala, sacándose fotos con los viajeros y coleccionando dólares y euros. Por último, la curiosidad me llevó al termómetro que hay en la cocina.
¡14,8 º a las siete de la mañana !
Sin pensarlo dos veces volví a salir, esta vez para sacarle al castor su última foto. Recorrí cinco veces su hábitat, es decir la avenida San Martín, entré a un montón de negocios, pregunté por él en las oficinas de Turismo municipal, hasta intenté en el hospital y la veterinaria, por las dudas. Mi búsqueda fue en vano.
Hay cosas que duran tan poco en findelmundo...
sábado, noviembre 13, 2004
Money, money
viernes, noviembre 12, 2004
Psicópata americano
A ciertas personas no le confiaría ni mi perro; sin embargo tengo que reconocer que poseen el extraño poder de inmiscuirse en todos los ambientes y sacar a la superficie lo que está latente y nadie se anima a manifestar. Son como portavoces, en quienes otro tipo de gente deposita sus conflictos.
Neurótico, psicópata, cara y cruz, blanco y negro, en Argentina también fresco y batata. A uno le sobra responsabilidad, el otro ni sabe lo que es, uno se apodera de todas las culpas, el otro saca afuera la suya. Uno siempre duda, el otro jamás, uno se arrepiente, el otro se rie.
Podemos aprender mucho de un psicópata, pero hasta cierto punto, ya que si nos aprovechamos de él, ya nada nos diferenciará.
Psicópata: persona sin sentimientos, impulsiva, pero manipuladora, necesitada de grandes estímulos para saberse viva, carente de nervios, imposibilitada de aprender de la experiencia, impasible a premios y castigos, mentirosa. Por lo general muy seductora.
Neurótico, psicópata, cara y cruz, blanco y negro, en Argentina también fresco y batata. A uno le sobra responsabilidad, el otro ni sabe lo que es, uno se apodera de todas las culpas, el otro saca afuera la suya. Uno siempre duda, el otro jamás, uno se arrepiente, el otro se rie.
Podemos aprender mucho de un psicópata, pero hasta cierto punto, ya que si nos aprovechamos de él, ya nada nos diferenciará.
Psicópata: persona sin sentimientos, impulsiva, pero manipuladora, necesitada de grandes estímulos para saberse viva, carente de nervios, imposibilitada de aprender de la experiencia, impasible a premios y castigos, mentirosa. Por lo general muy seductora.
miércoles, noviembre 10, 2004
Despertar
martes, noviembre 09, 2004
lunes, noviembre 08, 2004
Más sobre cartas
Inspirada en este sitio sigo con el tema de las cartas, porque ya se sabe que a mí me gusta dar vueltas y vueltas sobre las mismas ideas.
Me están llegando muchas cosas desde tan lejos, primero el perfume de los higos, ahora la nostalgia por las cartas que ya no se escriben más y menos aún se reciben.
De todas maneras no es mucho lo que puedo decir, ya MH habló bastante.
En cuanto a eso de atar las cartas con una cinta, también es posible imprimir los mails, buscar un cordoncillo adecuado, una lazo de seda, una tira de rafia y catapultarlos a la posteridad. Esto hay que pensarlo muy bien, que un mail pase de dormir vaya a saber uno dónde hasta trasformarse en un objeto real, tocable, ya es demasiado; que se decida guardarlo, más aún y ni hablar de acomodarlo con sus congéneres e insuflarle vida en sociedad en este mundo palpable.
Tómense un tiempito antes de compar la cinta, quizás sean más eficaces los fósforos y están más a mano.
Gulp!!!!! No me esperaba este final.
Me están llegando muchas cosas desde tan lejos, primero el perfume de los higos, ahora la nostalgia por las cartas que ya no se escriben más y menos aún se reciben.
De todas maneras no es mucho lo que puedo decir, ya MH habló bastante.
En cuanto a eso de atar las cartas con una cinta, también es posible imprimir los mails, buscar un cordoncillo adecuado, una lazo de seda, una tira de rafia y catapultarlos a la posteridad. Esto hay que pensarlo muy bien, que un mail pase de dormir vaya a saber uno dónde hasta trasformarse en un objeto real, tocable, ya es demasiado; que se decida guardarlo, más aún y ni hablar de acomodarlo con sus congéneres e insuflarle vida en sociedad en este mundo palpable.
Tómense un tiempito antes de compar la cinta, quizás sean más eficaces los fósforos y están más a mano.
Gulp!!!!! No me esperaba este final.
sábado, noviembre 06, 2004
Hacía mil años que dormía y en el palacio todos esperaban
Pero un día ella finalmente abrió los ojos.
En la isla los besos con viento norte siempre han tenido el poder de despertar a los que duermen mucho. Apuestos principes ya lo habían intentado sin éxito, y no era por falta de dones y virtudes, todos escribían muy bien y a ella lo que más le gustaba era leer y no hacer nada pero al sol. Sus hadas madrinas lo probaron todo y, comprensivas, terminaron por callar sabiamente. Ese día todos en la ciudad se quejaban por el desmesurado y cálido soplo. Menos ella, que después de tantos días de estar callada, empezaba a tener ganas de hablar.
Y quién no dice que fueron los perfumados higos de Thirthe en los cuales ella no ha podido dejar de pensar y pensar, porque es la imagen más tentadora que se le ha cruzado por la cabeza durante los últimos tiempos.
Comerse al pie de la planta un higo un poco pasado, mancharse los dedos y la ropa, los zapatos....pero eso sí, no frente al Beagle sino mirando el Mediterráneo (en todo caso el Atlántico).
Vale.
En la isla los besos con viento norte siempre han tenido el poder de despertar a los que duermen mucho. Apuestos principes ya lo habían intentado sin éxito, y no era por falta de dones y virtudes, todos escribían muy bien y a ella lo que más le gustaba era leer y no hacer nada pero al sol. Sus hadas madrinas lo probaron todo y, comprensivas, terminaron por callar sabiamente. Ese día todos en la ciudad se quejaban por el desmesurado y cálido soplo. Menos ella, que después de tantos días de estar callada, empezaba a tener ganas de hablar.
Y quién no dice que fueron los perfumados higos de Thirthe en los cuales ella no ha podido dejar de pensar y pensar, porque es la imagen más tentadora que se le ha cruzado por la cabeza durante los últimos tiempos.
Comerse al pie de la planta un higo un poco pasado, mancharse los dedos y la ropa, los zapatos....pero eso sí, no frente al Beagle sino mirando el Mediterráneo (en todo caso el Atlántico).
Vale.
miércoles, octubre 06, 2004
Mirando al cielo
En Findelmundo estamos de primavera. Esta vez es cierto. Hoy fui a Playa Larga, una playa donde vivían los yámanas, de frente al mar, a los lobos marinos y a los mejillones, los recursos de su dieta. Me acosté un rato en el pasto que cubre los montículos de deshechos que ellos dejaron, mirando al cielo, y como todos los años, sentí que una energía antigua, poderosa me transpasaba.
Me gusta pensar que soy una yámana y que con sólo estirar mi mano puedo proveerme de mi postre preferido o juntar juncos para tejer un canasto. Pero no sé cómo me las hubiera arreglado para nadar en el Beagle o cuidar que el fuego nunca se acabara. O sea que prefiero ser como soy, aunque sólo sea para poder soñar que a veces soy como ellos.
He vuelto.
Me gusta pensar que soy una yámana y que con sólo estirar mi mano puedo proveerme de mi postre preferido o juntar juncos para tejer un canasto. Pero no sé cómo me las hubiera arreglado para nadar en el Beagle o cuidar que el fuego nunca se acabara. O sea que prefiero ser como soy, aunque sólo sea para poder soñar que a veces soy como ellos.
He vuelto.
sábado, septiembre 25, 2004
Mirando alcantarillas
Ultimamente ando mirando alcantarillas como Thirthe. Cuando pueda levantar mi cabeza y extender mi mirada hacia los demás, volveré a escribir en este blog. Esto es sólo para avisar que no me mató una tristeza, pero casi casi.
domingo, septiembre 19, 2004
Noticia
A veces nos llega una noticia muy esperada.
Sin embargo no logra alegrarnos. Es como encontrarse con un pájaro herido tendido sobre el pavimento.
Ya no es el vuelo de un ave, sus volteretas en el cielo, hubo un quiebre que aleja de golpe la esperanza, no podemos hacer nada para evitar la muerte, tan sólo morir de ella.
Sin embargo no logra alegrarnos. Es como encontrarse con un pájaro herido tendido sobre el pavimento.
Ya no es el vuelo de un ave, sus volteretas en el cielo, hubo un quiebre que aleja de golpe la esperanza, no podemos hacer nada para evitar la muerte, tan sólo morir de ella.
Secuestro Express
Estuve secuestrada tres días por una extraña mujer de aspecto nórdico y porte de modelo, que sin embargo no es ninguna de las dos cosas. Fuimos juntas a todas partes, ella no me dejaba alejarme, pero yo tampoco podía abandonarla, la llevaba conmigo por las dudas, por si en algun momento podía, por si tenía un ratito. Sus palabras me acompañaron todas esas noches hasta el umbral de los sueños y es muy probable que también se inmiscuyeran en ellos. Por las mañanas la encontraba cerca de mi almohada, expectante, con los ojos muy abiertos. Es decir que salvo lo muy obligatorio, estos días no he hecho casi nada, aparte de leer a la mujer rubia, Siri Hustved, en "Todo cuanto amé". Ningún otro libro logró estrujarme tanto el corazón y luego devolverme entera. No es fácil aceptar la evidencia con que la novela nos enfrenta: que jamás de los jamases sabremos quiénes son del todo los que nos rodean.
miércoles, septiembre 15, 2004
Remembranza
Ella no quería verlo.
De tanto recordarlo le había ido agregando esa luz en la mirada de la que antes carecía, una sombra de sabiduría en la comisura de los labios que no le había visto, un reflejo nuevo en el cabello, una dosis de empatía y dos de sinceridad. No, no quería, porque ya no se parecería en nada a su querido recuerdo.
La distancia entre uno y otro sería más monstruosa que la idea de no volver a verlo.
De tanto recordarlo le había ido agregando esa luz en la mirada de la que antes carecía, una sombra de sabiduría en la comisura de los labios que no le había visto, un reflejo nuevo en el cabello, una dosis de empatía y dos de sinceridad. No, no quería, porque ya no se parecería en nada a su querido recuerdo.
La distancia entre uno y otro sería más monstruosa que la idea de no volver a verlo.
domingo, septiembre 12, 2004
Un sueño con Marga
El post aparecido ayer en "Escritas desde Abril", sobre la trágica historia de la joven escultora Marga Gil Roëssel que se suicidó por amor, dicen, al escritor Juan Ramón Jimenez, quien la sedujo y luego la rechazó, como hacía con todas las mujeres, continuó revoloteando entre mis pensamientos, como ocurre siempre con lo que escribe Manuel H. Bastó que entornase los párpados, luego de un sábado agotador, para que Marga y Juan Ramón apareciesen entre mis brumas nocturnas. Ella, toda ojos grises, le reclamaba lo que él desde hacía tiempo le venía insinuando descaradamente. El, con su mayor cara de pavo, más aún que la que usó para escribir “Platero y yo”, le decía que estaba loca, que tenía unos rollos de película, porque él no sentía nada de nada y ella jamás le había movido un pelo. Marga, que vivía colgada de la nube más alta, esa muy cercana al cielo, merced a lo que él le había hecho creer, empezó a pensar que el hombre tenía razón, ella estaba muy loca pues había perdido el sentido de la realidad. No podía haberse equivocado en una cuestión así, en la que se había involucrado hasta los huesos. Entonces, para no hacer cargar a los demás con su horrorosa locura, Marga tomó un revólver y se disparó a la cabeza, es decir al sitio donde conviven las ideas y las sinrazones. No apuntó a su corazón, como hacen los que mueren por amor. Destruyó su cabeza, nido de su desvarío. ¡Pobre mujer, que nació en una época inadecuada! Si hubiese nacido en la nuestra, en lugar de suicidarse hubiese leído los artículos que escriben los psicólogos sobre los seductores compulsivos, en relación a los vínculos con la madre, el miedo a las mujeres, la imposibilidad de concretar nada con ninguna y hasta la posibilidad de que no sean ellas el objeto real de deseo. O hubiese escrito un blog y entre post y post tal vez encontraba un montón de amigos sensibles y ocurrentes que le hacían olvidar de esa ridícula historia con ese pobre y aburrido tipo.
Mis más grandes disculpas a Ana Serrano y a Manuel H. por soñar así, seguro que es porque duermo arriba y todo el calor de la casa va a parar a mi cuarto.
Mis más grandes disculpas a Ana Serrano y a Manuel H. por soñar así, seguro que es porque duermo arriba y todo el calor de la casa va a parar a mi cuarto.
viernes, septiembre 10, 2004
Dedicatorias
Hoy leí en un libro de C.Sagan, consultado para un trabajo, la siguiente dedicatoria
A Ann Druyann
En la vastedad del espacio y en la inmensidad del tiempo mi alegría es compartir un planeta y una época con Annie
Entonces, en lugar de ocuparme del trabajo, me quedé quieta, conmovida, como ausente. Decir que la alegría es compartir un planeta con alguien suena como la mejor expresión de amor, pero del amor en libertad. Se me ocurrió que podría recopilar nuestras posibles dedicatorias en el caso de que escribiésemos algún libro.
Sin duda, la mía sería esta:
A mis amores posibles, pero más a los imposibles.
Lamento decirlo, pero esto me pinta de cuerpo entero. Será Mad, mi vocación para la melancolía...
A Ann Druyann
En la vastedad del espacio y en la inmensidad del tiempo mi alegría es compartir un planeta y una época con Annie
Entonces, en lugar de ocuparme del trabajo, me quedé quieta, conmovida, como ausente. Decir que la alegría es compartir un planeta con alguien suena como la mejor expresión de amor, pero del amor en libertad. Se me ocurrió que podría recopilar nuestras posibles dedicatorias en el caso de que escribiésemos algún libro.
Sin duda, la mía sería esta:
A mis amores posibles, pero más a los imposibles.
Lamento decirlo, pero esto me pinta de cuerpo entero. Será Mad, mi vocación para la melancolía...
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