sábado, abril 01, 2006

Vine, vengo, estoy

Ahhhhhh...aquí estoy, cómo pude abandonarme así y abandonarlos a todos.
Estoy de vuelta y para estar acorde con el clima de Tierra del Fuego vuelvo una tarde de mucho viento en que todo se vuela por aquí. Como siempre, de contramano, mientras todo se eleva por los aires yo desciendo a mi blog.
De nuevo estoy aquí.
Pero no soy la misma.

domingo, febrero 12, 2006

A ver, de nuevo...

Disculpen todos mis amigos y los que de tanto en tanto vienen por aquí, estoy muy vaga últimamente o no sé, no sé por que me cuesta tanto escribir en mi blog, tal vez es que escribo otras cosas y mi cabeza no da para tanto, quizás es que descanso como habría que hacer en enero o sino en febrero, o es porque este fue un verano extraño, de tiempo feo, tormentas muy negras y temblores de tierra, nieve y frio, un poco solitario. También puede ser que haya perdido la inspiración (léase motivo) o, cosa terrible, que me esté volviento absolutamente normal y no necesite hablar ni de mí ni de findelmundo, que en realidad somos lo mismo.
Oh, no, esto no lo soportaría.
No quiero volverme normal, es decir común.
Pero ya lo dijo Freud, sin neurosis no hay blog, bueno, lo hubiera dicho en el suyo si aún viviera.

miércoles, enero 18, 2006

Acuosa

Y aquí estoy nuevamente,
porque soy cíclica, como las olas, que para no aburrirse olvidan
y recuerdan una y otra vez

(ésto casi todo lo he robado de acá).

sábado, diciembre 10, 2005

Fiesta

Este año no pienso ponerme nerviosa por la Navidad, ni correr de aquí para allá, ni sumarme a la locura general de embotellamientos y colas en todas partes.
Sólo me gustaría recibir saludos.

jueves, noviembre 17, 2005

Vivir

Lo que más me gusta de esta época es saber que soy responsable, absolutamente responsable de todo lo que me sucede y también de lo que no me sucede.
Creo que es la primera vez en mi vida que tengo esa sensación.
Será por eso que estoy tan, pero tan cansada. . . .

domingo, octubre 30, 2005

Yaganes

Ayer conocí a la última de los yaganes, Cristina, (ella no dice yámana como los antropólogos).

Es chilena, porque dió la casualidad de que vive en la otra orilla del Beagle, a la que es un poco complicado ir, no como antes que los habitantes de su pueblo iban y venían sin problemas.

Yo no podía dejar de mirarla.
La miraba y la miraba embelesada mientras una chica pálida y tranquila, muy dulce, de anteojos, presentaba un libro de historias que su abuela le transmitió. Cuentos de aves que antes eran hombres y se portaron mal, de otros pájaros que querían parecerse a pingüinos a pesar de sus reducidos tamaños y finalmente lo lograron.

Ella también me miraba. No es necesario pensar mucho para descubrir la razón.

Me miraba porque sabe que de algún sueño somos primas o hermanas o aunque sea vecinas que se llevan bien o estrellas después de la tormenta.

lunes, octubre 17, 2005

Dulce Remedio

El taxi para en Gobernador Paz y Piedrabuena.
Subo extrañada, porque a ese taxi lo conozco, es el que maneja Jude Law, pero ese día lo conduce un chofer muy distinguido de uniforme azul. Jude está atrás, con cara triste. Me muestra una carta escrita en un idioma incomprensible. Intento leerla y enseguida comprendo que ni siquiera hace falta. Unos folletos entreverados entre las cuartillas dan cuenta de una fábrica envasadora de atunes, mejillones y otros frutos de mar, allá tan lejos que ni puedo pronunciar el nombre del país.
La partida es inminente. Jude se va a cosechar un océano lejano. Ni siquiera es inglés, tal vez del Mediterráneo.
Sonríe con la sonrisa de Closer y yo me pregunto cómo haré para seguir viviendo.
Me bajo en alguna esquina de esas terrosas de findelmundo con el estómago lleno de lágrimas. Lo último que veo son sus ojos verdicelestes.
Cuando despierto son las diez de la mañana y compruebo que dormí toda la noche de un tirón.
Creo que un ángel me ha curado.

sábado, octubre 15, 2005

De insomnios y gallos

Las últimas tres noches casi no dormí por culpa de la fiebre.
Indefectiblemente me despierto a las tres y veinticinco de la mañana temblando de frio, me pongo un pullover, una campera, me tomo un Ibupirac y trato de volver a dormirme. No puedo.
De a ratos leo un nuevo libro sobre Julius Popper, el famoso buscador de oro de Tierra del Fuego, pero a veces me da mucho frío sacar las manos de las frazadas para sostener el libro de Daniel Ares, un periodista argentino, que me recuerda, por la forma de romper reglas, al Federico Jeanmarie de Paises Bajos, también leido estos días, o sea, esta enfermedad. Entonces me tapo toda y mientras vigilo por entre las cortinas si ya está amaneciendo, me entretengo con los sonidos de la noche, en mi barrio.
Lo que más me sorprende es haber descubierto un gallo que canta cuando casi amanece. ¿Un gallo en findelmundo? Es demasiado raro. Acá hay mucho gato y mucho perro...pero gallo, decididamente ninguno. Bueno, uno. Y todos las noches lo espero para saber que ya amanece, a los cinco y media estos días, porque estar enfermo de día es mucho más soportable que en la oscuridad.
Cuando este bien voy a ir a ver dónde vive. Porque todas las noches lo que más me alegra es que cante y se haga la luz.

domingo, octubre 09, 2005

La tierra

Intento pasar debajo de los fuertes vientos de primavera para arrancar los yuyos del jardín. Lo que más me gusta es encontrar el centro de las plantas de achicorias, porque son como estrellas, iguales, iguales. Con mi cuchillo mágico, de serrucho gastado, las levanto del centro y las hago volar, hasta que tengo una parva y las encierro en una bolsa. A veces me da lástima, porque si las dejo crecer, una mañana me sorprenden con sus flores amarillas, pero son tan narcisistas que no dejan asomar a las otras flores.
No sé que hay en la tierra, pero en mis épocas más tristes saco de allí mi energía. Y no me puedo separar, trabajo y trabajo hasta que mi cuerpo está agotado.
Entonces entro, me baño, vuelvo a mis libros y a mis escritos, con ese cansancio diferente y la mente tan fresca.

lunes, octubre 03, 2005

1

Los días hermosísimos como hoy tengo la sensación de que alguien le dió una patada a un hormiguero.
Y entonces salimos todos, desde los lugares más recónditos de la ciudad, a disfrutar del sol, de los bigotes de un lobo marino del que una amiga se enamoró, de los encuentros, los saludos, los helados y las risas.
¡Cuánta gente hay en findelmundo que ni siquiera conozco!
Cuando cae el crepúsculo me asaltan nostalgias de cuando éramos muchos menos y la ciudad nos sobraba por todas partes, como una ropa holgada.

lunes, septiembre 26, 2005

Frase

Se consigue mucho con una sonrisa, pero mucho más con una sonrisa y una pistola.

Dicen que lo dijo Al Capone, pero yo no sé, me suena más a que lo dijo alguien que se sentó a pensar lo que hubiese dicho el hombre. Uno nunca es tan fiel a uno mismo como para que todo encaje tan a la perfección.

martes, septiembre 20, 2005

Bienvenida

Organizo un picnic para mañana al Lago Roca.
Como aún no hay flores me gustaría hacer algunas de papel, como cuando tenía 15 y aún no sabía nada de locuras primaverales.
Llevaremos sandwichitos de pan negro, huevo y verduras, seguramente té y si no hay hielo tal vez lleguemos otra vez hasta el Hito 24 y pongamos un pie del otro lado del alambrado, como siempre, sólo por eso de que está prohibido entrar a Chile por allí.
Pero quizás sólo nos quedemos mirando el lago, como no sabía hacerlo cuando tenía esos lejanos quince.
Están todos (pero todos, todos) invitados.
Obvio que espero regalos; cada uno sabrá.

sábado, septiembre 10, 2005

La duda constante

A veces me pregunto qué pasaría si alguien hiciese alguna vez lo que la gente quiere.
¿Qué sucedería?
Tal vez se iría disolviendo hasta convertirse en un hilo de agua con destino a desaparecer en alguna asequia o remontaría vuelo para perderse en uno de esos planetas que aún nadie descubrió.
O se convertiría en un sapo de labios gruesos, en una piedra volcánica, en un bloque de hielo,
en una estatua de sal o en un caso perdido.
¿Qué pasaría si uno dijera por qué no tal cosa y otro
contestara sí? ¿Vendrían más tornados, un nuevo Katrina, alguien desde la infancia a dar lo que
siempre negó, un vuelo rasante de pájaros negros?
Quién sabe.
Por los misterios más vale no preguntar.

jueves, septiembre 08, 2005

Relativismo cultural

Hoy, para descansar un poco de mis trabajos histórico-periodístico-literarios, fuí a tomar sol donde termina la pasarela, o donde empieza. Llevé mate, una hija, crema para la cara, reposeras de rayas naranjas, una niña de rulos con canasta para juntar caracoles y un niño algo mayor con ganas de ver bichos. Nos sentamos al lado del agua, saludamos a un par de conocidos que pasaron velozmente, vino una amiga corriendo en medio de un grupo que también corría, a la que confundí con una entrenadora hasta que la miré mejor (jeje).
Después pasaron dos hombres jóvenes, uno alto y rubio, otro bajo y castaño, muy simpático el último, con trazas de no ser de aquí.
El día siguió su curso habitual y al regreso de un colegio nos encontramos con el alto y el bajo.
Pero estaban raros, no parecían los mismos.
Es más, no parecían hombres. Ambos lucían polleras kilt de un hermoso tartan color ladrillo y ocre.
Demás esta decir que en esta ciudad tan cosmopolita pero tan prejuiciosa todos los miraban, incluida la que esto escribe.
¿Podrá alguna mujer argentina enamorarse de un hombre que usa pollera sin pensar inevitablemente en esos actorzuelos que siempre se las rebuscan para aparecer en TV disfrazados de mujer?

domingo, septiembre 04, 2005

Cosas de la vida

Parece ser que la vida puede tener dos versiones: una graciosa y otra dramática. Eso al menos muestra la nueva película de Woody Allen "Melinda & Melinda".
Y que la primera es la que merece buenos finales.
Por eso estoy encarando mi vida desde el lado cómico.
Y puedo asegurar que todo me sale mejor.
Ya no me tomo en serio, ni me molestan los ridículos ni las reiteraciones.
Ni siquiera siento culpa cuando consigo salirme con la mía.

sábado, septiembre 03, 2005

La llegada

Está agazapada detrás del monte Susana.
De a ratos nos manda sus aires, algún recuerdo o tan sólo un viento que levanta tierra.
Fue lo primero que aprendí a reconocer cuando llegué a esta isla. Por eso la huelo, la respiro hasta que penetra en mi cuerpo y se confunde con mi savia, siempre un poco anémica, me va despertando milímetro a milímetro y hace campamento en mi corazón.
La ciudad ya recibe sus estímulos: hay problemas gremiales, gobernantes enloquecidos, aglomeraciones en el centro, amores nuevos, viajeros de pelo rubio, planes para el aire libre, noches de cielo más claro.
Pero la verdadera bienvenida siempre la dan los brotes rojos de los ruibarbos.
Y hoy los he visto despertar en mi patio de atrás.

viernes, septiembre 02, 2005

Lecturas

"...estaba yo tan disponible ante la vida que cualquier disparate se podía infiltrar en ella y cambiármela".

Esto es de Enrique Vilas-Mata, de "París no se acaba nunca", el libro que leo ahora y que, es, sin lugar a dudas una verdadera fiesta (como el de Hemingway).

jueves, septiembre 01, 2005

Urbana


Hoy estaba aburrida esperando que el semáforo se pusiera verde, cuando observé que el vehículo de adelante tenía esta leyenda estampada en el baúl:

No vola porque es pichón
pero no sabés como camina

Mi primera reacción fue pensar que el dueño del auto era un grasa, pero después recordé que estas leyendas son típicas de los fileteados de los camiones, una verdadera expresión del arte popular argentino.
Como la luz no cambiaba seguí pensando que las idas y venidas a los colegios y otros sitios a los que concurrimos día tras días y año tras año los padres, serían más soportables si existiese la obligación de llevar algo escrito de un buen autor en la parte de atrás de los vehículos.
Uno podría comentar después, hoy estuve atrás de Sartre y de Melville en la costanera, estacioné junto a Elsa Morante, choqué con Vargas Llosa en una esquina, se desbarrancó Juan Forn o Sandro me dijo que me fuera a cocinar (ay, Sandro, en qué lío te has metido).
Las llevadas y traidas tendrían más color, algunos escritos a uno le abrirían la cabeza o le harían cambiar el rumbo de la vida.
Sí, creo que tendría que ser obligatoria la frase, como el seguro, la patente y el RTO.
En el Tribunal de Faltas habría que inaugurar una nueva ventanilla para que los que no llevan frase paguen la multa. Es más se podría abrir una agencia de frases, porque no a todos en findelmundo les gustan los libros o las canciones.
Hoy pondría esta frase:

Cuando se finge el amor se corre el riesgo de llegar a sentirlo, quien parodia sin las debidas precauciones acaba siendo víctima de su propia astucia. Lo dijo Pascal

Pero para eso tendría que alquilar un camión.

miércoles, agosto 31, 2005

Diosa

Me gusta vivir en el culo del mundo.
No me gustaría hacerlo debajo de una axila o adentro de la naríz.
Además, los culos están de moda.
Cosa que el cerebro, no.

lunes, agosto 29, 2005

Climática

Los románticos habitantes de findelmundo añoramos durante seis meses la primavera.
La idealizamos tanto que siempre olvidamos que viene acompañada por grandes vientos.
Y que a veces llegan primero.