Hoy, por ejemplo, me desperté, bajé a hacerme el desayuno y volví a tomarlo en la cama, como hago siempre, pero siempre, siempre. Mi cabeza y mi cuerpo los tenía juntos, la cabeza dijo galletitas con mermelada diet y mi mano solícita abrió la heladera, sacó el frasco, lo abrió, buscó una cuchara. Mientras tomaba mi café, demasiado dulce, la cabeza empezó a hacer de las suyas, a recordar un tiempo muy extraño de la vida en que no sé por qué dejé de buscar y buscar, un tiempo poco serio, digamos sólo un juego, alguien dijo, entonces mi cuerpo se interpuso, horrorizado, increpando a la cabeza, buscando en la caja con las fichas un recuerdo alternativo. Y al final, como siempre, todo se fue al carajo, el cuerpo enojado se levantó y se fue a bañar, la cabeza quedó allí sola, rumiando incoherencias.
Ay, Findelmundo, que aparezcan pronto por favor las hojas brillantes de los ruibarbos y las flores de los lupinos que alegran mi casa y las tardecitas esas de primavera en que las calles se llenan de gente y el mar está calmo y brillante. Quizás sea lo único que podría reconciliar a mi cuerpo con mi cabeza.
¿Y vos por qué no me leiste nunca, pero nunca, nunca?
Algo raro pasa con tus posts, porque muchas, pero muchas veces los termino pensando lo mismo: Pero si sí te leo!!
ResponderBorrarAlgo raro también pasa con tus comments...porque hoy no te entiendo mucho...digo que no te entiendo nada...explicame, please...
ResponderBorrarAnulo el comentario anterior...jaja...ahora si te entiendo
ResponderBorrarY de ahora en más voy a escribir para los que me leen solamente. Disculpas.
ResponderBorrarYo, como Manuel, también te leo. Pero dime, de donde dices que vienes que has borrado todas las entradas anteriores, o he leído yo mal??
ResponderBorrarYo creo que había leído antes eso de...y vos por qué no me leiste nunca?
Es pura curiosidad, tenías antes otro blog?
Besos a través del espejo.