Hoy tuvimos una de esas tardes, tan rosa y helada, que parecía un buen sueño.
Los veleros en la bahía, las calles desparejas, las narices en el centro: todo se veía escarchado y mágico.
Pero es Falsa Calma, como el libro de María Sonia Cristoff sobre la Patagonia que estoy leyendo.
Debajo del brillo del hielo, hay algo que se agita.
La vida.
cuando calma da este blog.
ResponderBorrarno sé que es,pero es.
me encanta leerte!
saludos!
¡Guau!
ResponderBorrarAlgo de eso me han dicho Jenny, pero no sé de dónde sale la calma de mi blog. Tal vez sólo de mis deseos. En cuanto a Hernando...no sé qué decirte...cuánta responsabilidad tener tu tiempo. Pero bueno, lo tendré, entre otras cosas para darle celos a mi buena amiga Thirthe, del otro Finisterra, que anda envidiando estos amigos que me aparecen de tanto en tanto.